Los impactos de los cambios climáticos, derivados principalmente del calentamiento global, amenazan con afectar las condiciones socioeconómicas de las poblaciones humanas, especialmente de aquellas cuyos medios de vida dependen del aprovechamiento de los recursos naturales y de las actividades agropecuarias. En Guatemala, esta población es la más vulnerable en términos sociales y económicos, ya que forman parte del sector más pobre y excluido de la sociedad, es decir la población indígena y campesina que habita en las regiones más sensibles a la alteración climática, tal como el llamado Corredor Seco y el altiplano occidental del país.
Se concluye en que la incorporación del conocimiento tradicional en las medidas de adaptación al cambio climático actuales pueden contribuir a reducir la vulnerabilidad ante este fenómeno, por lo que debe ser valorado, rescatado y difundido, no solo del altiplano occidental, sino de toda la sociedad guatemalteca del siglo XXI.